lunes, 13 de mayo de 2013

Prólogo

Era  un día gris, esperar para que la luz de peatones cambiara y así poder cruzar la calle parecía tomar una eternidad y una absoluta estupidez.- << ¿por qué esperar? ¿Acaso disponía de tiempo para eso? >>- Él sabía que estaba muriendo, sabía que iba a ser una muerte larga y seguramente dolorosa, y todo había comenzado con una serie de pequeñas molestias, un ligero escozor allá, un rosetón por el otro lado, y poco a poco su cuerpo empezó a manifestar mas cambios, producto de su padecimiento, la mayoría solo cosméticos, que no tardaron en producir sensaciones incómodas y que finalmente producirían mucho sufrimiento.

<< No hay antibiótico que me cure, ni radiación que frene el avance, ni analgésico que pueda calmar los dolores. >>- sus pensamientos giraban alrededor de este tema desde que fue diagnosticado.- << Estoy perdiendo la cordura, no es posible que solo pase el día compadeciéndome ¿pero que otra cosa puedo hacer? voy a morir pronto, y nada tengo que dejar en orden, no hay pendientes, ni planes inconclusos, bien podría morir ya, nada se perdería. >>

Y la luz cambió, pero él no se movió, solo se quedó ensimismado, marinándose en sus pensamientos morbosos, con la mirada perdida, viendo sin mirar, con la sensación del tiempo pasando lentamente, la señora y el cochecito con el bebé cruzando la calle. el ejecutivo y su maletín lleno de documentos, el estudiante con su mochila en la espalda, los vehículos detenidos, llenos de personas haciendo su vida, la pareja que pelea en el lujoso Toyota, la chica que se maquillaba usando el espejo retrovisor, el autobús lleno de gente leyendo el periódico, escuchando música, conversando e incluso el auto con placas de cuerpo diplomático de una importante nación europea que detenido daba la sensación de estar también estancado en el tiempo, sin pensarlo en algún momento había echado a andar, y ya había alcanzado a la señora del cochecito.
<<Algo no anda bien>>- pensaba, a la vez que se concentraba en la escena. -<< ¿dónde está el grupo de escoltas? coño, esa mierda está explotando. >>

Lo siguiente que vio fue el auto de la chica que se maquillaba ,deformarse, los cristales estallar e incrustarse en el rostro de ella antes de envolverla en llamas, el ejecutivo ya no tenía los pies sobre el pavimento, iba por los aires, una pierna en un ángulo imposible y otra totalmente separada del cuerpo y el maletín arrojaba los documentos en llamas como serpentinas en carnaval; alcanzó a ver el horror en los rostros de los usuarios del autobús antes de que la explosión los derritiera, aplastara o hiciera estallar, y era su turno y el de bebé en su cochecito << Yo que creía que iba a morir en la cama de un hospital, al final moriré violentamente. Pero este bebé ¿por qué debe morir hoy? ¿Que culpa tiene de lo que pasa, si aún no puede ni escoger? Yo voy a morir de todas formas, si me atravieso quizás pueda salvarlo. >> Sabía que era un razonamiento estúpido, lo violento de la explosión los iba a destruir a ambos y aun así lo hizo, se lanzó y abrazó el cochecito, y pudo ver la cara de niño, sus ojos negros y mejillas regordetas, enmarcadas por la piel canela, en una expresión de absoluta inocencia. <<No, no deberías morir hoy, no quiero que mueras hoy. >> - sintió como el calor lamía su espalda y el ruido terrible, todo se llenó de luz y luego igualmente rápido todo se oscureció y se tornó silencioso. <<Vaya, morir no duele tanto. >> - Pensó finalmente.